¿USTED HABLA, HABLA Y NO CONVENCE?

CONVENCER.

Esta es una gran victoria, pero también un gran desafío para quien habla en público. No basta estar al frente, leer y dar un discurso. Es necesario convencer.

Hablar… todos hablan. Hablar en público, solo algunos lo hacen. El problema en sí es convencer, y para convencer es necesario tener socios como: argumentos, astucia, credibilidad, voz definida y bien pronunciada, postura, inducción, ritmo de ideas y coherencia en el tema a tratarse.

¿Por qué la mayoría de los oradores no convencen cuando hablan? ¿Será la falta de carisma? ¿Falta de inspiración? ¿Falta de dones y talentos? ¡No! Puede ser apenas la falta de técnica.

Es lamentable que evangelistas, conferencistas “predicadores oficiales” no estén muy preocupados en convencer.

Prefieren hablar por hablar y muchos terminan cayendo en el vacío. En la práctica esto ha sido así. Son fértiles en cuanto al contenido, pero estériles en cuanto al resultado en la práctica de la oratoria. Es patético ver a un predicador hablar con mucha preparación y ver la platea entera durmiendo de improviso: mientras el orador está hablando (un tema es de interés general) las personas se van desconcentrando sistemáticamente, miran hacia arriba, para los costados, revisan sus agendas, hacen cálculos de impuestos a pagar, murmuran, bostezan, están pensando más en la situación familiar que en el tiempo presente… están tan distantes,… lejos…

“Y el predicador hablando” ¿Será que él no se dio cuenta que YA perdió el crédito hace mucho tiempo?

¿QUÉ FACTORES LLEVAN A UN ORADOR A NO CONVENCER CUANDO HABLA?

1.- Antipatía : Hay un sentimiento de rechazo espontáneo cuando el orador se presenta rígido, formal y extremadamente serio. El público no perdona oradores descorteses y de aspecto poco feliz (rostro fruncido, mirar severo, semblante hermético). La ausencia de una sonrisa sincera establece la ruptura entre el orador y público.

2.- Defectos en la emisión de voz : Hay tipos de veces que causan rechazo y apartamiento de la atención cuando inician su pronunciación:

a) Voz Estridente .- La estridencia es la consecuencia de falta de control en cuanto al volumen de la voz. Es un defecto grave, porque está relacionada a la pérdida del control emocional. Estridencia y grito son sinónimo y ambos deben estar fuera de las cualidades de técnica de un buen orador.

b) Voz Afónica .- Este tipo de sonido está relacionado a la emisión errada del sonido, producto de la falta de control del aire expedido: El aire sale tanto por la boca como por la nariz. Puede estar relacionada al descontrol muscular naso-faríngeo y necesita ser investigado (No confundir con voz ronca por el uso continuo).

c) Voz Monótona .- Es el resultado de un desconocimiento total sobre el uso de la voz en público. Es una voz que no estimula, por el contrario, provoca el sueño porque lleva a un relajamiento gradual. Muchos oradores hablan todo el tiempo en el mismo tono, intensidad y ritmo. Algunos hacen pausas irritantes y prolongadas. Esto desmotiva, aparta a las personas del escenario y los acontecimientos, y “las

personas distanciadas no son convencidas”.

3.- Uso Moderado de Clichés : Clichés son palabras ó grupo de palabras muy desgastadas por el uso. Hace muy ordinario el mensaje y vuelve mediocre al orador que hace uso continuo de ellos. Por ejemplo: “Oh, Gloria”, “Aleluya, Aleluya” (algunos más comunes: SALUDO A LOS HERMANOS CON LÑA PAZA DEL SEÑOR Y A LOS OYENTES CON UNA BUENA NOCHE DE SALVACIÓN PARA NO QUEDAR SOLO EN MIS PALABRAS, NO SÉ PORQUE ESTOY HABLANDO ESTO… / EN NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… / LA PALABRA DE DIOS SE RENUEVA CADA MAÑANA… / QUIEN NO VINO POR EL AMOR VENDRÁ POR EL DOLOR… / YO NO SOY PREDICADOR, DOCTOR O CANTOR, MAS… / QUEDA EN EL MISTERIO… / QUE EL ESPÍRITU SANTO HABLE MEJOR A SUS CORAZONES… ENTRE OTROS.

Después de oír una secuencia de clichés, es comprensible la fuga de la atención.

4.- Tenga una Imagen Propia : Antes de que un orador comience a hablar, la primera observación es sobre su imagen, postura, vestimenta aspecto facial, y forma de mirar. Un orador con postura corporal flácida da idea de cansancio, de excesiva humildad; así como aquel con hombros altivos y cuerpo demasiado recto da imagen de arrogancia. Vestimenta simple, rústica, ausencia de estética en la combinación de colores; rostro de sufrimiento y mirada perdida a lo lejos, además de una voz tenue es propia de una imagen sufrida… Imagen de derrota.

5.- Temática Inadecuada : ¿Qué se espera de alguien que sube al púlpito para hablar? ¡Que domine el tema obviamente! Respuesta fácil. Mas no siempre es así. Hay oradores que toman demasiado tiempo hablando de un tema que no tienen dominio, ni su estilo es el adecuado. Entonces comienza hablando sobre los misterios de la Biblia y desemboca en los hallazgos en el polo sur que llevan al creyente a ser ¡¡descendientes de los pingüinos!!... ó tal vez tratando de comparar la vida cristiana con las cabras miopes de Afganistán, ¡¡se imagina!!

No hay convicción, ni estímulo, ni evidencias de conocimiento del tema. Habla y no convence. ¿Qué más se podría esperar de todo esto?

Pero hay posibilidad de mejorar. Cambiar. Transformar el mero hablador en un predicador elocuente que puede atraer a la Iglesia (el entrenamiento hace esto posible).

Entonces es necesario, tomar en cuenta algunos principios:

a) Mejore el Sonido de su Voz .- Pronuncie correctamente las palabras, evite hablar con la boca cerrada. Hable en un tono adecuado al lugar, personas y tema.

b) Antes de hablar, trate de mirar .- Salude silenciosamente a las personas con una “sonrisa” tratando de identificar a cada persona en vistas rápidas al mirar.

c) Antipatía y atracción .- En vez de abordar el asunto directamente, cuente una ilustración (nunca exagere), describa lo que ve, lo que siente; etc. (el Señor Jesús usó y abusó de las parábolas). Aborde una situación alegre. Recuerde: Hasta los grandes predicadores también de vez en cuando. El temor y temblar son naturales. Encare esto con tranquilidad. Es cuestión de tiempo.

d) Actualícese .- Invertir en libros puede causar gastos. Son caros es verdad, pero muy esenciales para el conocimiento. Cuanto más lee, más sabe, y quien no lee, será para siempre esclavo. Es prudente oír los noticieros y estar al día con lo que acontece en el mundo. Quien está informado, prepara mucho mejor su mensaje, haciéndolo atractiva e inteligente (antes que nada, la guía del Espíritu Santo es indispensable).

Y Salomón lo enfatizó cuando afirma: “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos”. Prov. 16:24