DISCERNIMIENTO LA DIFERENCIA ENTRE EL MINISTERIO SANTO Y EL FALSO
(…Continuación)
2.- Reflexionando sobre el Sacerdocio de Abiatar :
El nombre de Abiatar quiere decir “En paz con Dios”. Él estaba con Sadoc, cuando llevaron el arca de vuelta para Jerusalén. En verdad, a estas alturas, Abiatar parecía ser santificado, dedicado y leal a David. No tenía nada que ver con la revuelta de Absalón. Continúa su ministerio aparentando ser tan puro y ambicioso por la fama al igual que Sadoc.
Pero, ¿Por qué el nunca más es mencionado en la Palabra de Dios después de esto? ¿Por qué su nombre se extingue?... Algo acontece.
De repente Abiatar es “desmerecido” y Sadoc se vuelve en ejemplo del Sacerdocio Santo remante. ¿Por qué? ¡Porque Abiatar tenía en sí el espíritu de Elí! Todas aquellas terribles profecías proclamadas por el profeta sin nombre, cayeron sobre él. ¡Y todo esto aconteció tan rápido!
El profeta de nombre desconocido había declarado que no serían apartados todos los sacerdotes de este tipo. El padre de Abiatar y ochenta y tres otros sacerdotes que usaban sus vestiduras fueron muertos por Doeg. ¡Solo Abiatar escapó! El fue atrás de David y el ministerio que el representaba sobrevivió, lo que estaba de acuerdo con la profecía.
Pero, exactamente como el profeta había declarado. Abiatar de la simiente de Elí en la flor de la edad y en la cima de las bendiciones, fue seducido por el llamado a la fama. ¡Perdió el lugar entre los ungidos de Dios!
Bien, David tenía otro hijo, Adonías. Su nombre significa “Suceso y prosperidad”. Este joven fingió introducir una “política nueva” en su territorio, n ombrándose a sí mismo Rey.
Con todo; se trataba a penas de una rebelión más, no era un movimiento de parte de Dios, pero si un ardid de parte de Satanás.
Este es exactamente el tipo de ministerio al respecto del cual el profeta había prevenido: auto exaltación y suceso. “Entonces Adonías… se exaltó…” (1 Reyes 1:5).
¡Se trataba de egoísmo, de orgullo! Adonías dijo; “Seré Rey”. El joven había sido criado sobre la enseñanza de “no se debe reprender”. Su padre jamás lo contradijo diciéndole: ¿Porqué actúas así? (vers. 6).
Tome nota. Todo lo que el profeta había predicho al respecto de este tipo de ministro acababa de suceder. Todos los elementos que el dijo que acontecerían en este tipo de sacerdocio, se encontraba en este hombre: ¡Adonías!
Adonías se hizo amigo de hombres impíos, no había un solo hombre santo dentro de ellos, ni Sadoc, o Natán, ninguno de los fieles a David (vea el vers. 8). Las escrituras dicen que este grupo se encontraba en la “piedra de Zoheteth” que significa “lugar de la serpiente”.
Este era un grupo de rebeldes que cuidaban de sí mismos: eran movidos por la busca de la fama, llenos de ego. Proclamaban “Traemos novedades: se trata de algo que va dar buen resultado. Abajo con los métodos antiguos y ultrapasados de David. Dios trae algo nuevo para esta tierra”.
Hasta este punto. Abiatar había sido leal a David. Pero ahora los comentarios estaban corriendo: “Está surgiendo un movimiento nuevo: cosas grandes, nuevas están aconteciendo en la tierra. Es para entusiasmarse”. Esto atrapó el corazón de Abiatar pues aparentaba ser una entrada para el éxito y la prosperidad.
¡Ahora el podría conseguirlo! Había encontrado un hombre nuevo con un mensaje nuevo.
El ministerio de Abiatar quedó preso en un trabajo carnal e impío de Satanás. El se juntó a los otros junto a la piedra de Satanás comiendo, bebiendo y gritando: “Viva el Rey Adonías”.
Cuando David fue avisado sobre esto ordenó: “Tráiganme a Natán”. Vea, cuando Dios desea hacer algo que realmente va ir a favor de sus propósitos eternos, entonces convoca aquellos que están ligados a Él. Aquí David es un tipo de Cristo. El dijo: “Olviden a Abiatar. Traigan a Natán” Yo desmerezco a Abiatar. “Digan a Natán que prepare una trompeta y aceite para ungir a Salomón”
Y así Salomón fue ungido Rey. Y la primera cosa que hizo fue ejecutar a Shimei, que maldijo a David, y después comenzó a tratar con los enemigos de David y mandó traer a Abiatar.
Bien, recuerde que el profeta de nombre desconocido dijo que este ministerio de Elí Abiatar jamás extinto. Y Salomón conocía esta profecía. Abiatar debería ser ejecutado por traición. Pero en vez de esto, Salomón dijo: “Usted se unió a mi hermano Adonías, intentó pervertir el reino. Por causa de esto merece la muerte. Pero no le voy a matar. Usted llevó el Arca de Dios para mi padre David y se afligió junto con él. Por esto, no le mandaré a matar esta vez. Vete a Anatot a tu campo a cuidar su vida. ¡Usted está desmerecido!”
“Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Jehová, para que se cumpliese la palabra de Jehová que había dicho sobre la casa de Elí en Silo. (1 Reyes 2:27)
¡El sacerdocio de Elí aquí en los días de hoy! Más Dios le dice: “Yo los desmerezco”
3.- Ezequiel Comprendió la Importancia de la Profecía de estos dos Sacerdocios :
Tanto el sacerdocio de Sadoc como el de Abiatar estaban activos en los días de Ezequiel. Y como el profeta sin nombre, Ezequiel profetizaba que ambos caminarían como dos corrientes del ministerio hasta el fin. “… pon atención a las entradas de la casa, y todas las salidas del santuario” (Ezequiel 44:5).
Dios estaba diciendo a Ezequiel: “Póngase en mi casa y observe todos los que entran y salen. Discierna las actividades que acontecen aquí. ¡Es abominación!
“Están trayendo extraños y extranjeros como guardas en las ordenanzas de mi santuario, para profanarla”.
Hoy, igualmente, las abominaciones que acontecen en las iglesias son terribles, que Dios dice: “Llegó al límite”. Ministros impíos han llevado dentro del Santuario Santo abominaciones, prosperidades sin arrepentimiento, cantantes que usan drogas, alcohol y ni siquiera conocen a Dios. Estas personas ministran en el púlpito, y los oyentes no
notan la diferencia.
“Pues no habéis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas, sino que habéis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi Santuario” (Ezequiel 44:8).
El dice en otras palabras: “Ustedes trajeron extranjeros, personas que no me conocen para cuidar de mi Santuario” ¡Esas personas eran extrañas, personas corruptas, profanas, no separadas aún del mundo! ¡L a casa de Dios estaba siendo profanada!
Así, Dios estableció un sacerdocio del tipo de Abiatar para ministrar junto a personas cuyos corazones se inclinaban a los ídolos. Los pastores se habían desviado muy lejos de Dios. Estaban llenos de espíritu de Elí, en busca de la fama y del éxito, y las personas adoraban esto.
Entonces, Dios estableció sacerdotes idólatras para que deseen al pueblo y lo que este deseaba. “Tal pueblo, tal sacerdote”.
“Les pondré, pues, por guardos encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse” (Ezequiel 44:14).
Como estos ministros son ciegos, Dios dijo lo siguiente sobre ellos: “No se acercarán a mí…” (Vers. 13).
Se presentan en el pulpito desmerecidos por Dios, llenos de ego, de idolatría, no unidos al Señor. Aún así, siguen haciendo lo habitual: predican, enseñan, aconsejan, cumplen todos los deberes ministeriales. ¡Mas disciernen la diferencia! No poseen discernimiento, no tienen el testimonio del Espíritu Santo.
Amado hermano obrero, si usted se agarra de ese ego interior dentro de su corazón, va acabar oyendo un ministro que predica contra su idolatría.
Discierna en nombre de Jesús.
Entonces: ¿Cuál tipo de sacerdocio describe su caminar con D ios? Es usted de los de Sadoc o de los de Abiatar? Que el Señor coloque en nosotros el espíritu del Sacerdocio de Sadoc.