LA LENGUA
Órgano muscular revestido de mucosa, propio para gustar, deglutir y hablar / conjunto de hábitos convencionales de mutua comprensión que existen en una colectividad.
“La lengua controlada por el E spíritu, enriquece la obra de Dios”
TEXTO BÁSICO :
“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión de tal es vana” (Santiago 1:26).
ESTUDIAREMOS ESTE ASUNTO EN TRES DIVISIONES
1.- El peligro de la lengua sin el control del Espíritu Santo.
2.- La bendición de una lengua controlado por el Espíritu.
3.- Como controlar la lengua para ser perfecta.
1.- El peligro de la lengua sin el control del Espíritu Santo .
“Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal” Santiago 3:8,9).
EL VALOR DE LA PALABRA
“El Problema” de la lengua desenmascarada
Además de las tensiones de las situaciones de cada día, nuestras palabras aún sufren la presión de nuestro encuentro con los patrones negativos de hablar. Muchos quedamos expuestos diariamente a palabras degradantes. Desde una conversación casual con un vecino hasta una charla despreocupada entre los cristianos; estamos constantemente expuestos a una comunión deficiente. Infelizmente, nuestr o lengua je generalmente se transforma en una copia de aquello que oímos y para nuestro disgusto, las palabras destructivas salen sin que la percibamos, ocasionalmente delante de las personas que no pueden creer lo que están escuchando.
Quiera que sea una palabra bien intencionada, una palabra imprudente, una sumisión subconsciente de los padrones ambientales del habla, las palabras pueden ser destructivas sobre tres aspectos.
Ellas pueden destruir nuestro re l acionamiento con Dios, nuestra relación con
Aquellos que más amamos y hasta nuestra relación con nosotros mismos. Tener una lengua es como tener una dinamita entre los dientes: Es necesario pensar en esto.
- Examinando la lengua de sus pacientes los médicos pueden descubrir ciertas enfermedades del cuerpo; y los filósofos las dolencias del alma.
* UN COMBUSTIBLE
“Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 3:6).
La seriedad de la actividad de la lengua se revela en la verdad de que ella “es inflamada en llamas por el infierno”. Ella es un “mundo de iniquidad”, literalmente una completa red de pecado. Tenemos un sindicato del crimen organizado dentro de nuestra boca. Nuestra lengua tiene la capacidad de corromper todo nuestro ser, nada escapa de los daños que nuestra lengua puede causar.
Deberíamos recordar que el fuego es una de las pocas fuerzas que trae como consecuencia daños irreparables. Palabras inflamadas frecuentemente destruyen relaciones que, aún cuando son restaurados, nunca más son los mismos. Nuestra familia, negocios, iglesia, amigos, enemigos, bienes, nuestra seguridad, nuestra felicidad y nuestra paz, todo es vulnerable a los prejuicios provocados por la lengua. Deberíamos usar un aviso advirtiendo lo siguiente: “CUIDADO, LA VIDA PUEDE SER DESTRUIDA POR EL FUEGO - APAGUE EL FUEGO DE SU LENGUA”.
- Los médicos acostumbran llegar a algunas conclusiones diagnósticos por el aspecto de su lengua; de igual manera el G ran M édico también comprueba el estado espiritual de la lengua por su actuación.
* UNA FIERA SALVAJE Y MORTAL
“Porque toda naturaleza de bestias… se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua…”
(Sant ia go 3:7 y 8)
A muchos nos gusta ver como las personas domestican los animales. Se ha visto elefantes actuar en un circo, cachorros que bailan al sonido de la música, monos que se comunican con señas, loros que hablan,… en fin; per o do m ar el tigre de nuestras lenguas debería ser una prioridad. A través del poder del Espíritu Santo, la lengua puede ser domada p a r a la gloria de Dios. Si no la colocamos bajo el control del Espíritu Santo, ella quedará “cargada de veneno mortífero”. Cuando hablaba de la hum ani dad pecadora Pablo escribió: “Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios” (Rom . 3:13)
En ciertas regiones de América del Sur hay una cobra llamada “serpiente de los dos pasos”. Ella pica a la persona y dos pasos adelante la persona muere. Su veneno paraliza rápidamente el sistema nervioso que hace parar el corazón. Las palabras pueden tener el mismo efecto. Ellas tienen el potencial de acabar rápidamente con una relación; paraliza el amor, envenenar mentes, destruir la fe, manchar la pureza y acabar con la reputación de las personas.
LA LENGUA HIPÓCRITA
“Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios… Hermanos esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente h echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” (Santiago 3:9,10,11)
Alguien ya dijo que la mayoría de las lenguas están amarradas por la mitad, pero suelta en las puntas. La Palabra de Dios habla de personas “de una sola palabra” (1ª Tim 3:8). Es espantoso como podemos envenenar verbalmente unos a otros en camino a la Iglesia y, luego cuando entramos en el santuario ¡comenzamos a hablar con el lado piadoso de nuestra boca! “Hermanos míos, esto no debe ser así” (Santiago 3:10). Dios nos podría muy bien preguntar: “¿Puede una nueva criatura, pronunciar palabras viejas?” (2ª Cor. 5:17).
En estos principios, Santiago describió el potencial trágico y astucioso de nuestras lenguas.
Pecados tales como la astucia, el fraude, la mentira y el falso testimonio debe ser considerado sobre el punto de vista divino.
Los pecados sociales de la lengua, como calumnias, debe ser refrenados.
Las manifestaciones de nuestro ego, tales como la vanagloria, el orgullo, están más allá de los límites. El cáncer de la murmuración y la lengua contenciosa deben ser extirpados.
Estas cosas que atentan contra la dignidad del nombre de Dios y nuestra sensibilidad para con la fuerza moral, deben ser suprimidos.
- Cuando usted escuche un comentario desairoso sobre una persona, réstele importancia, y enseguida no diga nada al respecto.
Una sesión de “sensibilización” con la Palabra de Dios, será un paso gigantesco en la dirección de una lengua transformada.